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Manual · Tus segmentos

Qué hace bueno a un segmento

Un buen segmento es un grupo de empresas y personas que comparten el mismo problema, y que puedes reconocer desde afuera. Si dos empresas de tu lista necesitan cosas distintas, son dos segmentos.

Cuándo usar esto. Estás por definir un segmento en el chat, o ya tienes uno y sospechas que algo no cuadra: te salen miles de empresas, o los correos te quedan tibios y no sabes por qué.

Esta guía no tiene pasos. Es el criterio con el que vas a contestarle al chat de refinamiento.

Lo que vas a lograr

Vas a poder mirar cualquier segmento tuyo y decir en treinta segundos si está bien definido o si te va a hacer perder correos y contactos. Y vas a saber exactamente qué corregir.

Dos segmentos de la pantalla de Segmentos lado a lado: uno bien acotado con su descripción específica, y uno vago tipo "Manufactura nacional"

Las cinco cosas que define un buen segmento

1. Giro específico, no una industria entera

"Manufactura" no es un segmento; "manufactura automotriz de autopartes" sí. Entre más preciso el giro, más preciso el correo.

En Prospector el giro se traduce a códigos SCIAN, y ahí se ve la diferencia de inmediato: un código de dos dígitos abarca un sector completo, uno de cuatro o seis abarca una actividad concreta. Cuando el chat te propone un código, el panel de la derecha te muestra su descripción oficial. Léela. No es lo mismo "Servicios de arquitectura e ingeniería" que "Servicios de arquitectura", y ese detalle cambia a quién le llega tu correo.

Prueba rápida: si al leer la descripción del código piensas "sí, pero solo la mitad de eso me sirve", todavía te falta afinar.

2. Tamaño, en rangos de empleados

Una empresa de 20 personas y una de 500 no compran igual ni deciden igual. En una te contesta el dueño; en la otra tienes que pasar por compras, por el área usuaria y por un comité. Elige el rango donde ya te va bien.

El DENUE clasifica por rangos de personal, no por número exacto: 0-5, 6-10, 11-30, 31-50, 51-100, 101-250, y 251 y más. Si piensas en facturación en vez de empleados, dilo tal cual en el chat y te ayuda a traducirlo.

Si te descubres diciendo "de 20 a 500", ahí hay dos segmentos.

3. Dónde están

Estados concretos. Si vendes en todo México, di igual dónde tienes concentración: casi siempre existe.

Las zonas vagas se traducen a estados. "El Bajío" son Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y San Luis Potosí. "La frontera norte" son seis estados. Ese detalle no es burocracia: es lo que decide cuántas empresas te van a salir y si tu vendedor de la zona puede visitarlas.

4. Señales que se ven desde afuera

Lo que te hace decir "este sí es mi cliente" tiene que ser visible en su sitio, su LinkedIn o la prensa: que estén creciendo, que tengan varias sucursales, que manejen ciertas marcas, que acaben de abrir planta. Si la señal solo se ve por dentro —"tienen problemas de rotación", "su director es abierto a proveedores nuevos"— no sirve para filtrar.

En el chat, estas señales se registran en el panel, en la pestaña Cierre, bajo Señales cualitativas. Es importante entender qué hacen y qué no: la base de empresas se arma con giro, tamaño y estado. Las señales no filtran solas; son tu criterio al revisar la lista y son material para el correo. Por eso conviene que sean pocas y verificables.

Aquí también entra lo contrario: las empresas que no quieres ver. Tus clientes actuales, la competencia, el gobierno. El chat te lo pregunta una vez al cierre y queda en Empresas excluidas.

5. A quién le hablas

El puesto, sus variantes —"Director de RH" también aparece como "Gerente de Capital Humano"— y el área. Sin esto, los correos le llegan a quien no decide.

En Prospector esta distinción tiene consecuencia directa. Cada puesto principal se vuelve un perfil, con su propia oferta y sus propios correos; las variantes aceptables son nombres distintos del mismo rol y no generan nada aparte. Y Evitar sirve para que no te traiga al becario del área ni al reclutador junior.

Si a la misma empresa le hablas al de Seguridad y al de Compras con mensajes distintos, son dos puestos principales. Si "Jefe de Seguridad" y "Coordinador de EHS" son la misma persona con otro título, es un puesto con una variante.

Tres señales de que tu segmento está mal definido

Usa adjetivos que nadie puede verificar. "Empresas premium", "con cultura de innovación", "que valoren la calidad". Tradúcelos a algo observable —certificaciones, número de plantas, marcas que representan— o déjalos como nota para revisar a mano. Un adjetivo que no se puede ver desde afuera no es un criterio: es un deseo.

Te salen miles de empresas y ninguna te emociona. Cuando el conteo del DENUE te devuelve decenas de miles, no descubriste un mercado enorme: te faltó precisión en el giro o en el tamaño. Baja estados, sube dígitos en el SCIAN, acota el rango de personal.

No puedes escribir un correo que le sirva a todos los de la lista. Es la prueba definitiva. Si para la mitad de tu lista el correo suena forzado, ahí adentro hay dos o tres segmentos. Sepáralos: puedes crear todos los que quieras, y cada uno reutiliza el mismo producto.

Si tu producto le sirve a todos los giros

Es el atorón más común, y casi siempre paraliza semanas. Si vendes algo transversal —cumplimiento legal, seguros, equipo de protección, limpieza, sistemas, capacitación— es verdad que te sirve cualquier empresa con empleados. Y por eso mismo no puedes definir un segmento: cada vez que intentas acotarlo sientes que estás tirando mercado a la basura.

No lo estás. Tu mercado puede ser todo; tu primera lista no. El segmento no describe a quién le vendes: describe a quién le vas a escribir el mismo correo. Son dos cosas distintas y por eso "todos los giros" nunca cierra.

La receta es arrancar con dos o tres segmentos acotados, no con uno ni con diez. Con uno solo te quedas sin comparación si la lista no responde; con diez vuelves al mismo atorón con más trabajo encima. Dos o tres te dejan ver cuál contesta.

Cómo eliges esos dos o tres, en este orden:

  1. Donde ya ganaste. Mira a tus mejores tres o cuatro clientes actuales y pregúntate de qué giro son. Si hay dos del mismo, ése es tu segmento número uno, sin discusión: ya tienes caso, ya tienes vocabulario y ya sabes quién firma.

  2. Donde el dolor tiene fecha o consecuencia. En un producto transversal la necesidad es la misma en todos lados, pero no aprieta igual. Busca los giros donde lo que tú resuelves tiene una inspección, una auditoría, una certificación que renovar, una multa o una temporada. El giro con fecha te contesta; el giro sin fecha te da largas, aunque te necesite igual.

  3. Donde puedas nombrar al puesto. Si en ese giro la persona que decide es un puesto reconocible —y no "depende de la empresa"—, funciona. Si no puedes decir el título, todavía no es un segmento: es una intuición.

La prueba de que ya quedó: escribe mentalmente un correo para toda la lista. Si le sirve a la empresa más chica y a la más grande de tu segmento, cerraste bien. Si a la mitad le suena forzado, todavía cabe otro corte.

El resto del mercado no se descarta: se forma. Los demás giros son tu lista de espera, y abres el siguiente cuando el primero ya tiene ritmo. Cada segmento nuevo reutiliza el mismo producto que ya cargaste —Prospector recalibra la oferta para ese segmento y ese puesto—, así que abrir el cuarto te cuesta una conversación, no un proyecto.

Lo que no debes hacer: "todos los giros de mi estado, de 51 a 250 empleados". Te va a devolver decenas de miles de empresas, el correo te va a salir tibio para todas, y los contactos que gastes salen de tu plan.

Recomendaciones

  • Regla práctica: empieza por tus mejores clientes actuales y pregúntate qué tienen en común que se pueda ver desde afuera. Ese es tu primer segmento.
  • Un segmento angosto no reduce tu mercado, reduce tu desperdicio. Mandar 200 correos que le hablan a alguien rinde más que 2,000 que no le hablan a nadie, y en Prospector los contactos se cobran de tu plan.
  • Cierra el segmento aunque no esté perfecto. Los estados, las actividades y el tamaño se ajustan después desde Criterios sin volver a pasar por el chat, y sin tocar las empresas que ya bajaste.
  • Si dudas entre dos giros, haz dos segmentos. Es más barato que descubrir a los tres meses que tu lista era dos listas.

Qué sigue

Si todavía no tienes ninguno, sigue con Cómo crear tu primer segmento. Si ya lo tienes definido, el recorrido completo está en De cero a tu primera secuencia de correos en 30 minutos.

Este criterio viene del Curso de Prospección de Sail Away, donde se trabaja a fondo con tu caso.

Si algo sale distinto

  • Sabes qué empresas quieres y ninguna definición te acomoda. Entonces no necesitas definir un segmento: sube tu lista tal cual en Cuentas objetivo. Ver Cómo trabajar tu propia lista de cuentas.
  • El chat te reta y te insiste en partir tu segmento. Está haciendo su trabajo. Contéstale con la prueba del correo único: si un solo mensaje le sirve a toda la lista, defiende tu segmento; si no, hazle caso.
Siguiente guía Cómo importar tus segmentos del Curso de Prospección →

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